Sólo sé que tengo ganas de escribir. No sé el qué, pero me apetece. Muchos sentimientos acumulados en pocos días me hacen necesitar expresarme a través de palabras (un gran progreso... antes no expresaba las cosas y me hice mucho daño por eso). Lo peor de todo es que irremediablemente todos mis pensamientos de los últimos días acaban siempre en ti, y no sabes lo que me fastida... porque aunque cada día tengo más claro que no eres para mí, cualquier palabra o pequeño gesto tuyo sirven para derrumbar mi mundo en un sólo segundo.
Cuando me saludas, cuando me llamas como sólo tú me llamas, cuando me mandas un sms para decirme una chorrada como la de que no hay nadie que me merezca, cuando me cuentas tus cosas, cuando te preocupas por las mías es cuando tu presencia se me hace más cercana y cuando más necesito verte. Yo decidí mantenerte en mi vida y éste es el precio que tengo que pagar... porque a pesar de que me has hecho mucho daño, me hiciste recuperar una parte de mí que daba por perdida.
A pesar de esto, tengo claro que tú y yo no volveremos a estar juntos (lo cual me hará ganar una cena) y tengo claro que mi vida sigue, que quiero conocer gente y alejar cuanto antes tus fantasmas. Con esta estupidez sólo pretendo asegurarme que nuestro pasado no me impida vivir el presente. Mi propósito del día...